En la siembra de “buena madera”

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FUNDACIÓN UPM

UPM Forestal Oriental, no solo genera más de 3400 puesto de trabajo a lo largo de toda su estructura con el impacto cierto sobre las comunidades donde se desempeña, sino que a través de su Fundación, las buenas prácticas empresariales se trasladan al seno mismo de la sociedad, mediante un importante número de proyectos que se concretan en el interior del país y en una gran mayoría beneficiando a localidades con menos de 5000 habitantes.

Los proyectos desarrollados por la Fundación se constatan en diferentes puntos del interior del país, centrándose en los departamentos de Río Negro, Soriano, Paysandú, Tacuarembó, Durazno, Florida, Treinta y Tres y Cerro Largo. El campo de acción responde a la zona de influencia de la planta de celulosa de Fray Bentos y aquellas localidades donde UPM Forestal Oriental desarrolla sus actividades.

Las actividades impulsadas se ejecutan en conjunto con otras organizaciones sociales, instituciones públicas y autoridades departamentales y/o nacionales que actúan dentro de la sociedad. Para ello, se apunta al diálogo permanente con las comunidades, mediante el diseño y la ejecución de proyectos con énfasis en el desarrollo de capacidades.

Si hablamos del surgimiento de los proyectos, por un lado, las propuestas llegan del seno mismo de las comunidades y allí se trabaja junto a los referentes locales buscando que la propia comunidad detecte sus necesidades. De esta forma, los cambios son producidos desde adentro, tomando en cuenta las capacidades endógenas y trabajando a partir de la realidad local.

Por otro lado, al ejecutar distintas acciones en las diversas comunidades y mediante la experiencia recogida en cada una de ellas, la Fundación va reconociendo ciertas necesidades y condiciones para llevar adelante programas o actividades determinados. Es así que los elabora y busca socios estratégicos con quienes trabajar.

SOBRE LAS ACTIVIDADES Y SU PROYECCIÓN

Magdalena Ibáñez, Gerente de la Fundación UPM, señaló que “para este año continuaremos focalizándonos en proyectos educativos que redunden en la formación de las capacidades en las comunidades de nuestra zona de influencia”.

En cuanto a los programas específicos que se apoyarán en 2016 “la Fundación apoya y promueve propuestas que vienen de las comunidades donde operamos, con lo cual dependeremos del proceso de desarrollo de cada comunidad para la formulación de nuevos proyectos”.

Actualmente “sabemos que vamos a estar acompañando los programas educativos ya instalados en Clara y en Fray Bentos. En el FPB de Fray Bentos comenzarán los módulos de capacitación específica donde recibirán apoyo de técnicos maquinistas vinculados a la forestación. Asimismo en Clara, Tacuarembó, el programa recibirá un apoyo de acompañamiento a las familias de los estudiantes de manera de lograr la continuidad de los estudios luego de culminada la etapa de ciclo básico, así como de un acercamiento de las distintas ofertas laborales que hay en la zona” además “este año se dará continuidad al Postgrado de formación docente que comenzó a finales del 2015 para 30 docentes de la comunidad de Fray Bentos”.

Para Ibáñez, “la Fundación tiene un rol articulador fuerte entre las comunidades rurales. Desde la Fundación acompañamos el proceso de desarrollo que la comunidad experimenta, sin liderar ni imponer modelos. Actuamos como un agente facilitador y articulador, sin ejercer un rol asistencialista y de apoyos puntuales. Las acciones que se ejecutan siempre prestan especial atención al efecto de largo plazo generado”.

Mirando en perspectiva el trabajo realizado a través de los años, la evolución de los proyectos y su sustentación en el tiempo más allá del apoyo puntual de la institución, “la Fundación es consciente de que las transformaciones sociales requieren mucho tiempo, porque entiende que una parte fundamental para la solución de esas dificultades consiste en empoderar a la propia comunidad e involucrar a otras organizaciones presentes en el territorio para resolverlas. Por lo tanto, se hace especial énfasis en la sostenibilidad del proyecto, estudiando las posibilidades de perdurar en el tiempo antes de su ejecución” aseveró Ibáñez.

FORMACIÓN PROFESIONAL EN EL MEDIO RURAL
Si de ejemplos se habla, la propuesta de Formación Profesional Básica al medio rural en Clara, departamento de Tacuarembó, es uno de los proyectos impulsados por Fundación UPM que se viene concretando con éxito. Proyecto que se presenta como una solución educativa para los niños y adolescentes de la zona que no pueden trasladarse a un centro poblado para continuar su formación en educación media básica, luego de completar la primaria.

Los objetivos pasan por brindar una educación de calidad a los egresados de primaria de la zona de Clara; desarrollar una propuesta de educación media de acuerdo a las necesidades, intereses y condiciones propias del medio, así como fortalecer el arraigo al medio rural.

Este programa surgió a partir de un diagnóstico de las comunidades de la zona, impulsado por la Fundación, en el cuál se detectó la necesidad de las familias de contar con mayores posibilidades en materia educativa. En 2012 se firmó un convenio entre UTU, la Fundación UPM, los establecimientos agropecuarios de la zona y el Programa Cardijn para brindar una solución educativa de calidad. Además, cuenta con el apoyo del Consejo de Educación Inicial y Primaria, la Intendencia de Tacuarembó y el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).

Como resultado, el 100% de los alumnos egresados de primaria en la zona de influencia del proyecto, integrada por más de una decena de comunidades, tuvieron acceso a la educación media. Por otra parte, el 70% de los alumnos que comenzaron el proyecto en 2012 culminaron el ciclo básico en 2014. Consiguiendo elogios desde el mismo consejo de CETP – UTU, quien lo reconoce como un ejemplo para otras zonas del medio rural cuya población presenta aislamiento social y geográfico. ·G·

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