Si de Folclore se trata…

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SIN TROPIEZO
Agustín Sardina y Thomas de Assis

Cuando cantarle al campo con humor se transforma en la herramienta para mover a la gurisada entrada la madrugada y promover el folclore, la yegua Safira o el perro Trigo tienen sin tropiezo una importante misión por delante.

Todo comienza en la UTU allá por 2006 cuando, estudiando mecánica auto­motriz, dos compañeros de clase, guitarris­ta y batero respectivamente, pensaron en tocar “El gallo azul” a su manera, “un fol­clore con batería y bajo” incluido, sentenció Agustín a Thomas en un recreo.
“Thomas se asustó un poco, mis antecedentes eran de rockero” acota entre risas Sardina hoy, una década más tarde y mientras hace memoria cómodamente instalado junto a su socio y amigo en un antiguo pero bien conservado sillón de Sondor.

“Los primeros temas los armamos en un tercer piso, apartamento de mis padres donde vivía entonces”, indica Agustín referenciando un tiempo que se empieza a ver lejano. “Las coplas del fogón”, otra vez Larbanois Carrero, y “Simón Bolívar” iniciaron la idea del repertorio con el cual salieron a la cancha.
En De Picos Pardos, Algo Más y Cimarrón fueron las tres primeras actua­ciones, un circuito que tantas otras veces repetirían hasta que en 2008 fueron por los escenarios festivaleros de todo el interior, comenzando en Pan de Azúcar.

Aquellas primeras canciones también incorporaron producción propia. “El vino y Festival y Chamamé fueron temas que creamos desde el comienzo y se grabaron en nuestro primer disco en 2012” sentencia Thomas, quien agrega que los 22 temas que componen los dos discos grabados al momento, y los 11 que vienen en camino, son de autoría y origen Sin Tropiezo.

Para Agustín, y en nombre de la banda, cada disco es una oportunidad que no da lugar a canciones de otros. En cada disco “aprovechamos para grabar nuestros temas, para mostrar la esencia de lo que hacemos enfrentando la incertidumbre de la repercusión que pueda tener”. El criterio cambia en un boliche o en un festival, allí sus versiones modificadas de temas populares concitan la atención de propios y ajenos.
El primer disco caminaba al ritmo folclórico de milongas, chamamés, polcas, rancheras y vals. Era el mismo ritmo que proponían en cada festival hasta que llegó el segundo disco y con él la evolución hacia un estilo más descontracturado. La gurisada quiere moverse escuchando un folclore que se mezcla bien con cumbia, un sonido donde Sin Tropiezo puso sus apuestas.

Con el show de los boliches ahora so­bre los escenarios de los festivales, ambos músicos coinciden en que su propuesta cobra mayor atención y logran llegar al público. “Al final de cada toque la gente se arrima, saluda y nos da su aliento cada vez más y eso es motivo de agradecimiento para nosotros” dice Thomas.

LA MIRADA A LARGO PLAZOCON SONIDO PROPIO
Como parte de una filosofía que nace desde el nombre mismo de la ban­da, cuyo origen radica en un fragmento de la milonga homónima que forma parte del primer disco “no pregunte donde voy, ni por qué camino vengo, me gusta andar por la vida, despacito y sin tropiezo”; sentaron allí las bases para proyectar un futuro que se forja lento, muy lento a veces por estos lados.

Para los seis integrantes de la banda, la música nunca ha dejado de ser un hobby “muy profesional” asegu­ran. Por ello mantienen un trabajo que es permanente e intenta ser sustentable. Sin muchas posibilidades durante los primeros tiempos, y procurando sobre­llevar esa realidad inherente a nuestro medio, “a lo largo de los años hemos aprendido a dominar la ansiedad que antes nos pasaba por arriba cada vez que teníamos un material nuevo y nos mataba las ganas de tocar” reflexiona Agustín. Toda esa energía hoy se canaliza en el estudio de grabación y se disfruta cuando la oportunidad les permite subir a algún escenario.
Pasando raya de alguna manera a la primer década de trayectoria transitada, De Assis considera que uno de los mayores capitales alcanzados por la banda tiene que ver con su identidad “quien escucha por ahí una milonga que después termina con una cumbia va a identificar que es Sin Tropiezo, esa mezcla de sonidos en una canción folclórica es Sin Tropiezo, hemos logrado un estilo propio y un repertorio original y diferente, guste o no guste, y es algo que seguiremos explotando”.

Desde el segundo disco, se trans­formaron en artistas Sondor. “Trabajar con un sello discográfico es un respaldo muy grande para una banda, no solo desde el punto de vista de la calidad del material” aseveraron.

Agadu, mediante el ciclo “Autores en su tierra” fue otra de las oportunidades que la banda reconoce, “la posibilidad de filmar video clips de excelente calidad fue un empuje importante”, indican.

TODO EMPEZÓ COMO UN JUEGO
Desde siempre el humor estuvo pre­sente, con énfasis en Thomas y su creati­vidad para cambiar letras. “Chiquilladas” fue la primera víctima oficial mucho antes de formar Sin Tropiezo y hasta se llegó a escuchar en Cimarrón bien entrada la madrugada.
“Nos gusta hacer una buena milon­ga, pero a las tres de la madrugada en un boliche no es fácil” asegura De Assis entre risas, y surgieron entonces cancio­nes como “Locuras con mi perro Trigo” emulando a Rombai, o a Valeria Gau con “Donde estás oveja”.
“Safira” versión de “Camila” del grupo de cumbia 100%, que más tarde se grabó con la participación del propio vo­calista original, fue incluida en el segundo disco de la banda.
“Fuiste tú, vaca” estuvo a punto de formar parte de ese disco. Lamentable­mente la versión criolla de Ricardo Arjona no contó con la autorización correspon­diente por parte de Sony Music pese a que se cursaron tramitaciones varias.

DE DISCOS Y LOGROS
– El primer tema del grupo editado por un sello fue incluido en el disco “Uruguay por den­tro”. Orión, 2009.
– En el 2011 logran el ter­cer premio en categoría conjun­to y tema inédito del Festival “A Orillas del Olimar”.
– El 11 y el 18 de abril de 2013, la banda presentó su pri­mer disco llamado “Sin Tropie­zo”, editado por el sello Sondor Uruguay, en Teatro Agadu y en Cimarrón.
– En octubre de 2014 salió su segundo disco denominado “Encontrarme con vos”, también bajo el sello Sondor, con 11 temas inéditos. El mismo fue nominado a Mejor álbum de folclore para los premios Grafitti 2015. Este disco se presentó el 28 de octubre del mismo año en la sala “Hugo Balzo” del Audito­rio Nacional del Sodre.
A todo esto, Agustín separa los tantos: “por un lado estamos trabajando manteniendo la política del grupo para los discos, y por otro van las versiones”. Al mismo tiempo, Thomas agrega que final­mente las versiones significan un gancho para la gente joven, que invita a conocer el resto del material de la banda.
Pese a que se no se pone en duda la autoría de ninguno de los artistas y cada eventual grabación se transita de forma legítima concediendo los derechos correspondientes, reconocen que han sido blanco de algunas críticas que surgen desde el seno mismo del ambiente artístico folclórico nacional, de por si tradicional.
Para Agustín, cada versión “la hacemos siempre con mucho respeto, no es para nada una burla y simplemente aprovechamos el auge de determinados temas para generar un trabajo musical bien hecho, con letras inspiradas en el campo y que tiene una muy buena recepción”.

EL LUGAR PARA LOS NUEVOS
“Lugar hay” apunta De Assis al ser consultado por la apertura que encuentran en los festivales. “A lo largo del tiempo hay organizaciones que nos ven trabajando con constancia y nos dan oportunidades”. Oportunidades que Sardina entiende que “quizá no sean tan regulares dado que somos varios los grupos en lista de espera y eso no nos permite proyectar una tempo­rada o un sustento sostenido. Hay veces que no se toca en varios meses y en otras ocasiones es en cada fin de semana”.

“Hacerse conocidos en el folclore te lleva diez años” indica Thomas, una aseveración de su mánager que resultó en una ley que vienen comprobando cuando se acercan al onceavo aniversario de la banda. “Hoy mandamos un presupuesto y al menos saben quién remite y hasta nos tenían en cuenta” agrega. En un cálculo rápido, Sin Tropiezo asegura conocer más del 75% de los escenarios festivaleros del país.

¿A DÓNDE VA EL FOLCLORE?
“Para mi sigue siendo muy clásico y se hace necesario refrescar un poco el género manteniendo el formato y su sonido” opina Sardina y se genera un contrapunto con De Assis, para quien “el folclore viene perdiendo pisada, nadie puede con la moda y ahora está la cumbia sonando en los oídos de más de medio Uruguay y en los festivales. Contra eso no podemos ir”.

“Me gusta la cumbia al igual que el resto de los géneros musicales, pero estaría bueno que también el folclore esté presente en los festivales de otros géneros” sostiene el músico riverense, al tiempo que se pregunta: “¿No estaría bueno un folclore cayendo la tarde en un festival de cumbia? o ¿Abriendo un festival de rock?”.

Otro elemento negativo que señala Agustín tiene que ver con “centrar la atención en números internacionales sacando de foco al talento nacional. Es algo que puede estar mal, hay mucho material que vale la pena otorgarle lugar”. Las redes sociales se convierten en un aliado para la difusión de nuevas pro­puestas, pero no le brinda continuidad a un proyecto musical, sin la posibilidad de generar recursos.
Como toda moda tiene su ciclo, De Assis asegura con optimismo que el folclore volverá a ver momentos de auge de la mano de una necesaria evolución que resignará musicalmente quizás algo de lo tradicional.

LA BANDA
Desde aquel abril de 2006, a la batería del montevideano Agustín Sardina, hoy con 34 años, Thomas de Assis, hoy con 32, le puso la primera voz y una guitarra. También estaban Federico Antúnez Maciel, Leandro Umpierre y Alejandro Sua­rez. En 2010 y 2012, por diversas razones Leandro, Federico y Alejan­dro debieron abandonar el grupo, incorporándose el riverense Marcelo Bottino en 2010 como voz y bajo y Néstor Ríos en 2011 en percusión y accesorios.
Desde el 2008 son oficialmen­te seis los integrantes, una con­formación que intenta presentarse rigurosamente en su totalidad en cada show, procurando preservar fielmente el sonido propuesto en las grabaciones y así cumplir con las expectativas del público.
Juan Martín Lujambio, de Durazno, fue el acordeonista del grupo entre el 2011 y 2012, mien­tras que Horacio Thove grabó voces y acordeón en su segundo disco. En 2013 se sumó Damián Peraza en la primera guitarra y en 2014 Pablo Machado en el acordeón.
El relacionamiento entre los músicos fue un aspecto destacado por Sardina, quien señaló que “si bien han pasado varias personas por el grupo, hemos llegado a cultivar una relación de amistad y compromiso que hace a que dis­frutemos del grupo humano que se formó, con una objetivo en común”.
Por su parte, “mientras no se pueda vivir de la música en Uru­guay, aspiraremos a ello buscando un camino que se haga sustenta­ble” reflexiona De Assis a propó­sito del relacionamiento entre los integrantes y “el granito de arena” que se invierte constantemente para poder motivarse y proyectarse como banda.

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