A TODA MÁQUINA

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INDUSTRIA

FERNANDO GONZÁLEZ
Director de Frigorífico Copayan

Una altísima faena marca el comienzo de un 2017 que llega con incertidumbres para la ganadería y desafíos relevantes si se trata de lograr el equilibrio financiero y conquistar los últimos grandes mercados insignia para nuestra producción cárnica.

El sector “ha estado trabajando a full” comienza señalando Fernando González desde la directiva del Frigorífico Copayan. Comparativamente, la faena se encuentra 100.000 cabezas por encima de lo registra­do en igual periodo de 2016. No obstante, los costos influyen de tal manera que se hacen sentir como un elemento no menor al final de la ecuación, determinando “una cierta dificultad en el mercado internacio­nal” ya que lograr la producción nacional implica ser “menos competitivos ante la oferta de nuestros competidores natura­les del Mercosur”, tal como es el caso de Brasil, Paraguay o Argentina.

“En algunos mercados tenemos productos que poseen un diferencial de precios, como Europa, donde respecto a Brasil y Paraguay se posee alguna venta­ja. No así con Argentina, quien tiene un diferencial de precio respecto a nosotros” indica.

Los cambios en la vecina orilla, donde Argentina comienza a recuperar el terreno cedido durante los últimos años, no pasan desapercibidos en nuestro país. La competencia crece y “en mercados como el europeo, Argentina corre con un diferen­cial de valores que Uruguay no alcanza”. El gran aprecio por la carne Argentina en el viejo continente, donde ha hecho un gran camino, es un factor clave que “al Uruguay le juega en contra.”

Si bien los volúmenes manejados por Argentina hasta ahora no han sido significativos y no ha ejercido una presión muy grande, ésta se comienza a avizorar. “Vamos a tener un segundo semestre con una Argentina mucho más activa hacia la exportación” donde “hubo una retención de animales en forma reciente que está empe­zando a otorgarles frutos”. Ese superávit que comenzará a tener Argentina respecto a su mercado interno, que es su gran con­sumidor, influirá en el mercado internacional y con carnes de calidad, especialmente en el mercado europeo, un mercado determi­nante que ha sido un gran generador de divisas para el Uruguay.

Nos encontramos en un periodo de incertidumbre y “comprando plazo” define González. “No tenemos certezas, y eso es tal vez lo peor que le puede suceder al mer­cado”. Un ejemplo de esa incertidumbre se ve representado por las especulaciones que se desprenden de la continuidad futura de la cuota 481, mercado para el cual hay hoy un esquema de producción instaurado por el productor que apunta a un ternero castrado y luego a una recría para llegar hasta la etapa de encierro, “hay una gran apuesta por parte de los productores a ese negocio”.

Siguiendo las manifestaciones hechas públicas por autoridades ministeriales y de INAC, la posibilidad de dejar de contar con esa porción de mercado el año entrante, determina un horizonte corto para seguir proyectando el negocio. De todos modos, Uruguay ha apostado fuerte a la cuota, algo que ha sido notorio desde su inicio “colocando un producto que funciona muy bien en Europa, donde nos hemos hecho un lugar significativo, y ojalá esto tome un camino de certezas y que pueda seguir siendo una apuesta para toda la industria en general de nuestro país”.

CHINA A LA VISTA
Frigorífico Copayan, que comenzó como un proyecto canalizado al mercado interno, y que en su evolución logró abrirse hacia los mercados externos, actualmente ha convertido a la exportación en un rubro referente dentro de la planta. Esto lleva a que “todos los mercados a los que se pueda acceder y todos los cupos de exportación en los que se pueda participar, Copayan dirá presente, ya que es fundamental para la viabilidad del proyecto”.

En ese camino, China, principal destino de nuestra exportación cárnica, se encuentra próximo a ser la siguiente conquista de Co­payan con su correspondiente habilitación. Sin dejar de lado otros mercados, y procu­rando mantener siempre la maquinaria en funcionamiento, González informa que al res­pecto del país asiático “estamos preparando información a solicitud de las autoridades del MGAP, donde se evalúa una visita de China a algunas plantas en Uruguay y tenemos la expectativa de que para esa visita seamos tomados en cuenta”.

Un mercado como China, “es impor­tantísimo” indica el industrial, pero considera que aún más relevante es “la diversificación de los destinos en un frigorífico, sobre todo en un país donde el consumo interno es reducido y el foco es básicamente la ex­portación”. Esta es la apuesta de Copayan, no desatender el mercado interno, asevera González, mercado en el que “nos hemos sentido cómodos y tenemos un espacio importante”, por lo cual “aprovecharemos de las virtudes del mercado de exportación en su justa medida”.

Exportar requiere de una apuesta a las mejoras de infraestructura edilicia, así como también infraestructura de trabajo, condiciones de trabajo, mejores laboratorios y controles de calidad. Todos estos avan­ces, “acompañando lo que fue el desarrollo inicialmente en el 2012 con la habilitación de exportación, nos permitió ir abriendo merca­dos como Venezuela en su época, que era importante, Rusia o Chile. Ya en forma más reciente habilitamos el mercado norteameri­cano y europeo”.
Estos desafíos asumidos conllevan un desarrollo de conocimiento y dedicación muy importante. “Hoy tenemos instalada una capacidad cómoda de 400 animales día y se emplea a 300 personas en forma directa, más algunos servicios terciarizados que tra­bajan permanentemente con nosotros y que suman unas cuantas personas más”.

LOS COSTOS EN EL PAÍS Y LA GANADERÍA EN EL ESTE
Pensar en aumentar infraestructu­ras, por más significativa que sea la meta comercial, también acarrea un aumento de costos que inclinan un poco más la balanza a terreno no conveniente, allí donde se ubi­ca la energía, combustibles e impuestos.

“Para quienes vamos encarando un perfil exportador, esa incidencia de costos tiene una proporción muy directa, porque competimos con países que tienen costos más bajos de energía y cargas sociales” indica González. El combustible incide directamente en el transporte y afecta de lleno a la actividad. La mano de obra acom­paña el costo país y es significativamente mayor que en países vecinos.

Estos factores afectan también al pro­ductor y vuelven a incidir en la industria más tarde. “Si el productor no sigue creciendo, no sigue produciendo con mayor eficiencia en procura de ajustar costos, si no funciona mejor por ese motivo, no vamos a tener una industria fuerte y no lograremos ser com­petitivos tampoco. Parte del componente calidad, también es tener volumen y una oferta interesante” sentencia el industrial.
Parte del crecimiento industrial es gracias los productores, la empresa no es ajena a esa realidad. “Nos sentimos muy cómodos en el relacionamiento con los productores”, acota el directivo. “En estos 11 años de actividad, hemos tenido un cre­cimiento importante en la región. Tenemos un vínculo muy estrecho con los producto­res, somos muy abiertos”.

Desde el punto de vista productivo “estamos en una región que ha crecido muchísimo” comenta. Una región que “históricamente era una zona de cría, y los terneros se iban al litoral a invernarse. Hoy ha habido una inversión muy importante de parte de los productores, en comidas, mejoramientos y reservas forrajeras”.
El surgimiento de la agricultura, “en su momento dejó una herencia muy buena que fue la cultura de mejorar las tierras, implantar verdeos que hace que en Rocha tengamos una producción integrada”. Los mismos criadores de terneros “muchas veces llegan hasta novillo final, o en su defecto venden los terneros al vecino que hace el proceso final, por lo cual se logran resultados con nuestra industria acá a nivel local muy interesantes de integración y que redundan en un beneficio común de todos” asevera Fernando González.·GC·

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